Sunday, August 16, 2026

La Iglesia y las Autoridades: Romanos 12–13

Mi compromiso con la no violencia cristiana no significa estar en contra de las “autoridades” gobernantes, como la policía. Recurrir a estas autoridades es totalmente coherente con lo que he llamado el ABC de la No Violencia del NT: Actuar, Buscar alternativas creativas, Contactar a las autoridades para pedir ayuda. La verdadera pregunta en Romanos 12–13 es cómo distinguir entre lo que Dios asigna a las “autoridades” gobernantes y lo que Jesús manda personalmente a sus seguidores.

En primer lugar, los cristianos no estamos llamados a un “cristianismo de no hacer nada”. Se nos manda amar tanto a nuestro prójimo como a nuestros enemigos. Esto último significa no hacer de la muerte intencional de tu enemigo la única solución predeterminada. Jesús nos llama a ser pacificadores (Mat. 5:9), Pablo nos manda vencer el mal con el bien (Rom. 12:21), y Pedro nos dice que sigamos el ejemplo de sacrificio personal de Jesús, si fuera necesario (1 Ped. 2:21–23).

La pregunta, entonces, es si Jesús también da a sus seguidores “el poder de la espada” para actuar como “vengador que castiga al que hace lo malo” (Rom. 13:4), es decir, contra tus enemigos.

La respuesta es clara en las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte: amen a sus enemigos, oren por quienes los persiguen y hagan bien a quienes los odian (Mat. 5:39–44; Luc. 6:27–36). Jesús también advirtió: “Todos los que tomen la espada, a espada perecerán” (Mat. 26:52). Estos mandamientos no desaparecen repentinamente por lo que Pablo dice en Romanos 13.

En pocas palabras, los cristianos pueden reconocer a las “autoridades” gobernantes y su mandato de “llevar la espada” como “vengador” contra el mal (Rom. 13:1–4; véase también 1 Ped. 2:13–14), mientras que, al mismo tiempo, reconocen que en el capítulo inmediatamente anterior a los cristianos mismos se les dan varios “No hagas” muy claros:

  • “No maldigan” (Rom. 12:14).
  • “No paguen a nadie mal por mal” (Rom. 12:17).
  • “No se venguen ustedes mismos” (Rom. 12:19).
  • “No sean vencidos por el mal” (Rom. 12:21).

Y fíjense que Pablo da todos estos mandamientos inmediatamente antes de hablar de las “autoridades” gobernantes en Romanos 13. En Romanos 13 no les dice de repente a los cristianos que se conviertan en el “vengador” que acaba de prohibirles ser en Romanos 12. Más bien, asigna ese papel a las “autoridades” gobernantes, distinguiendo la función que Dios les ha asignado de la conducta requerida de la Iglesia cristiana.

Por lo tanto, leer Romanos 12–13 en todo su contexto es fundamental para entender esta distinción.

Una vez más, Romanos 13 describe el papel de las “autoridades” gobernantes, mientras que Romanos 12 describe la conducta que se espera de los cristianos. Lamentablemente, durante muchos siglos esta distinción se ha confundido, cuando no se ha borrado por completo.

Tal vez, entonces, sería útil preguntarte no simplemente: ¿Qué pueden hacer las “autoridades” gobernantes?, sino más bien: ¿Qué me mandó Jesús a mí que hiciera?

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